No sabia como empezar o como abordar esta entrada de hoy, que es tan necesaria y estaba claro para mi, que no era de justicia el no recordar a quien ha hecho de mi una mente mas relativa y reflexiva....
He decidido hablar de las similitudes que me hicieron, con esa diferencia de cincuenta y dos años entre ambos, sentirme tan unida e identificada con D. José de Sousa Saramago.
Venimos de orígenes humildes pero ello no implica que uno deba usar la ambición como bastón y perseguir el tan mascado “hacerse a uno mismo” creo, y el también lo creía, que “Cada uno es tal como nace” sin mas ni menos pretensiones que hagan alejarse a uno de sus orígenes porque sean los que fuere, son la identidad que llevamos lo que nos hace únicos, nadie conoce nuestros inicios como nosotros mismos, es por así decirlo nuestro mayor y mejor secreto y la manera de preguntarnos a donde vamos a parar y que será de nuestra vida.
Tanto el como yo somos personas autodidactas, casualidades de la vida hemos tenido la misma profesión, fuimos formados para labores de hormiga trabajadora sin poder demostrar la creatividad que teníamos guardada…Admito al escribir estas líneas que caigo en el delirio de grandeza al compararme con el y con su asombrosa lucidez, palabra que lo define en un mundo totalmente desquiciado y perdido, el me recetaba las gotas de cordura necesarias para seguir estando en mi sano juicio, sus libros primero, sus citas y artículos después hacían que yo tuviese las palabras perfectas en el momento adecuado. En una ocasión dijo que no era capaz de contar historias para niños, Ay! querido Don José, yo tengo el gran defecto de la inmadurez y créame, para mi usted era el paciente maestro que hacia que la niña hiperactiva se centrase, que escuchase atenta sus lecciones y cuentos. No señor mío, para nada ha fracasado como cuenta cuentos infantil.
…_”Maestro usted se hacia las mismas preguntas que siempre me he hecho yo, con la excepción de que usted realizaba el elaborado ensayo de llevarlas a cabo, en la ficción claro, pero eran tan tangibles y reales que si los mendrugos que manejan nuestros hilos se parasen a pensar en esas consecuencias dejarían de hacer tantas estupideces. Usted hacia el ejercicio de la empatía literaria por excelencia, ese “Y si…” que tanto nos preguntamos algunos era el principio básico de su obra y de su filosofía de vida”.
Don José también tenía algo en común conmigo, los 2 teníamos como referencia la sabiduría del que no tiene mas cátedra que su experiencia y sus propias manos, en la entrega del premio Nóbel declaró que la persona mas sabia que había conocido no sabia leer ni escribir… Lo suscribo completamente, además de mi abuelo, hombre que no sabia escribir ni leer pero me enseñó a amar la mar, la justicia, a África y a su gente, alli en su lado de la cama sentado junto a su mesilla sintonizando aquella emisora que sonaba arabe y desde donde me respondía a miles de preguntas con un no o un si, tanto el como los “viejitos” de nuestra amada Lanzarote, esos pescadores que secaban las “Jareas” en esas azoteas blancas… La casualidad hizo que fuese en el mismo pueblo donde yo pasé veranos de mi infancia, el pasase los últimos años de su vida compartiendo además de ideas, olores, colores y misterios de la isla mas bella del mundo.
A LA MEMORIA DE UN HOMBRE QUE DEJA UNA HIJA PLATONICA A CIEGAS… YA NADIE ME GUIA EN LA OSCURIDAD.