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lunes, 8 de marzo de 2010

LIKE SAND SLIPPING THROUGH MY FINGERS


           No podía dormir y como siempre este blog es mi remedio para ese problema. Ahora pienso en el océano porque cuando me refiero al Atlántico no puedo ni debo llamarlo mar, no solo porque comento una incorrección geológica sino porque le falto el respeto a la madre Pangea…

Nací mirando al océano y aunque me empeñe en lo contrario moriré ante el o eso me gustaría, por lo menos en los últimos días de mi vida o quizás después dejar de habitar la tierra desearía descansar mecida entre las olas que me bautizaron, las que me vieron crecer, aprender, olvidar, amar, odiar… Las olas que hacen que cuando quiera olvidar el mundo, me sumerja en ellas para quedarme de nuevo flotando en el líquido Amniótico del planeta, esperando a nacer de nuevo. Aquellas que me liberan de tener que soportar el ruido exterior, ahí abajo solo se oyen las burbujas y algún grito lejano y apagado de los niños jugando, rezumando la adrenalina que ninguna tecnología del entretenimiento jamás les pueda proporcionar.

Quizás dentro de poco o dentro de mucho tenga que vivir lejos de mi Océano dejar de escuchar el rugido de las olas por el día o el susurro de la marejadilla nocturna, llegado este momento echare de menos que mi pelo huela a “seba”, que la sal forme dibujos en mi piel y la torne de sabor salado, que tenga que sentarme a quitarme la arena de entre los dedos de mis pies, sé que llegado ese momento creeré que la tierra es infinita, que me engulle ya no tendré el calor del seno materno.

Ahora echo la mirada atrás y solo puedo pedirle perdón a mi tierra por como la he negado algunas veces, como la he odiado cuando debí defenderla y amarla. Tuve tanto miedo a cerrarme, a limitarme a lo que conocía que humillé a quien realmente me amaba, porque si ella no me amara no me devolvería a la orilla cuando quería buscar el final del horizonte, no me echaría a volver a empezar de nuevo afrontando mi futuro, olvidando mi pasado y agarrando mi presente.

Ahora la arena no me quema, el sol no me molesta y estoy en paz con el océano.


El precioso final del la película "The Big Blue"una de las películas mas románticas que he visto nunca, porque el amor de una persona hacia la tierra supera a cualquier amor convencional.

Fotografía: El Océano visto desde mi ciudad... a pocos metros de mi casa.


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